LLEVAMOS EL SÉPTIMO ARTE A DONDE ESTÉS

En el momento en el que imaginamos ser o estar en una situación mínimamente distinta a la actual. Ahí es cuando comenzamos a interpretar con toda nuestra sabiduría ese rol y es cuando mágicamente comenzamos a experimentar emociones y pensamientos que crean un mundo en el que la única misión es aprender, disfrutar y entregarse en paz a esa experiencia. Vivir un universo bajo la premisa de intentar llegar al fondo y llevar nuestro papel hasta sus últimas consecuencias. Generar empatía. Desvelar los principios que nos hacen felices.

 

Cuando uno se compromete a leer un cuento para otra persona, ha aceptado el juego del teatro. Es su deseo ser narrador, villano y héroe. Ser barco para las palabras y ayudarlas a navegar en el mar de la imaginación y la fantasía. Cuando uno se compromete a contar un cuento a otra persona es porque tiene algo qué decir. Uno se compromete porque desea hacerlo. Porque desea que la vida de los personajes que se escriben dure para siempre y desea que todo aquél que de ellos escuche, se sienta impregnado por sus esencias, cambie, crezca y nunca olvide lo que les ha ocurrido.

COMPROMETERSE CON Y POR EL ARTE

Cuando uno se compromete a leer un cuento para otra persona, se compromete con la cultura y con la educación. Se olvida de cualquier juicio y se convierte en una fuente de preguntas que invitan a la reflexión a través del respeto. Porque es solo a través de la reflexión que nos encontramos a nosotros mismos y olvidándonos de nosotros mismos que nos encontramos en el otro.

LLEVAMOS EL SÉPTIMO ARTE A DONDE ESTÉS

En el momento en el que imaginamos ser o estar en una situación mínimamente distinta a la actual. Ahí es cuando comenzamos a interpretar con toda nuestra sabiduría ese rol y es cuando mágicamente comenzamos a experimentar emociones y pensamientos que crean un mundo en el que la única misión es aprender, disfrutar y entregarse en paz a esa experiencia. Vivir un universo bajo la premisa de intentar llegar al fondo y llevar nuestro papel hasta sus últimas consecuencias. Generar empatía. Desvelar los principios que nos hacen felices.

 

Cuando uno se compromete a leer un cuento para otra persona, ha aceptado el juego del teatro. Es su deseo ser narrador, villano y héroe. Ser barco para las palabras y ayudarlas a navegar en el mar de la imaginación y la fantasía. Cuando uno se compromete a contar un cuento a otra persona es porque tiene algo qué decir. Uno se compromete porque desea hacerlo. Porque desea que la vida de los personajes que se escriben dure para siempre y desea que todo aquél que de ellos escuche, se sienta impregnado por sus esencias, cambie, crezca y nunca olvide lo que les ha ocurrido.

COMPROMETERSE CON Y POR EL ARTE

Cuando uno se compromete a leer un cuento para otra persona, se compromete con la cultura y con la educación. Se olvida de cualquier juicio y se convierte en una fuente de preguntas que invitan a la reflexión a través del respeto. Porque es solo a través de la reflexión que nos encontramos a nosotros mismos y olvidándonos de nosotros mismos que nos encontramos en el otro.

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